Amate, el Árbol del Diablo se Incendia en El Salvador

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Por: Charly Morales Valido

Un reciente incendio que devoró varias hectáreas de bosques protegidos en El Salvador acabó con un amate, mística especie conocida -y temida- aquí como ”el árbol del Diablo”.

El_Higueron_de_CabuyaLas llamas en el Parque Nacional San Diego y las Barra no respetaron las leyendas que rodean a este ejemplar alto y frondoso, que todos rehuyen en las noches por temor a los espectros que se esconden a su sombra.

También se dice que la flor de amate se abre a la medianoche, solo pueden verla niños y los mudos, y para agarrarla es preciso un pañuelo blanco doblado en cruz, o de lo contrario se desvanece como un espejismo.

Según el folclore cuscatleco, para conjurar a la suerte hay que rezar la oración del Justo Juez bajo un amate a medianoche, tras un día de ayuno, y pedirle un deseo a la evasiva flor.

Claro, es difícil saber si el botón mágico en realidad se aparece, o si es una alucinación provocada por el hambre, o el miedo.

Desfile-del-correo2De sus entrañas salen huesos humanos, lanzados sabrá Dios por quién, para espantar al viajante, aunque muchos vencen sus miedos para postrarse bajo su tronco multiforme, a la espera de la blanca flor que le traiga fortuna.

Sin embargo, el atrevido corre el riesgo de que se le aparezca el Diablo, la inquietante Siguanaba o el burlón Cipitío, dos íconos del imaginario salvadoreño, protagonistas de abundantes cuentos de terror.

Especie de la familia de los higos, el nombre del amate viene del nahuatl ‘amacuahuitl’, simbiosis que significa árbol de papel, pues en su corteza dibujaban sus códices los pueblos mesoamericanos.

San Salvador, domingo 31 de julio de 2016. tradicional desfile del correo que marca el inicio de las fiestas agostinas. El desfile inició cerca de las 10 de la mañana desde la plaza Salvador del mundo hasta el parque Cuscatlan. varios centros educativos aprticiparon tambien con la banda de paz y las cachiporras. Fotos EDH Menly Cortez

De hecho, en poblaciones originarias de México y en talleres artesanales de El Salvador aún se fabrica el papel de amate, lienzos color café que son decorados con exóticos motivos para venderlos como ‘souvenirs’.

En algunos sitios arqueologicos de esta nación centroamericana perduran restos de las piedras cuadradas, conocidas como ‘machacadores’, usadas antaño para elaborar los viejos soportes de la escritura prehispánica.

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